jueves, 16 de enero de 2014

Posttraumatic stress disorder



Sube, sube. 
Sin miedo.


Sin rabia.
Vive.


Llevo días muy apático. Intento sobrellevarlo. Estar normal. Sonreír. Sentir. Como lo haría cualquier chico de mi edad. Pero la verdad es que hay momentos en que todo el espectáculo decae en cuestión de segundos y una fuerte rabia, tristeza y un vacío aterrador se apoderan de ti. Te sientes totalmente perdido. Sin saber dónde ir ni qué hacer, así que tu mente deambula de lado a lado, como una joven con camisón blanco a través de un pasillo, y al final acabas con una conclusión:

La vida es una mierda y no sé por qué sigo vivo.

Y desde ese momento hasta que amanece un nuevo día es lo único que importa. Todo estará mal. Te inundarán todos los pensamientos negativos posibles y acabarás hasta las mismas narices de ti, de tu alrededor, de tu futuro, de tu alma y hasta de tu pie. Y esto es así.

Por otro lado, gracias a Daniela que planteó una duda en los comentarios se me ha ocurrido un poco explicar por qué soy así. Qué me llevo a ello, más o menos, pero sin llegar a contarlo en realidad. Digamos que es un resumen de un libro con muchos capítulos que a nadie, o pocos, le gustaría leer.

Cuando tenía aproximadamente 12 años empezó todo. Padecí estrés postraumático debido a una vivencia emocionalmente extrema y fuerte para un niño de mi edad. En el momento no me afectó, ni tan siquiera me di cuenta del cambio, pero éste mismo fue llegando poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Pasé a ser un crío totalmente normal a vestir solo de negro. Me sentía mal con el mundo y, por ello, decidí ponerme a leer libros de filosofía, que no entendía mucho, pero que me gustaban. Mi favorito por aquel entonces era Nietzsche. Poco a poco, tampoco sin saber cómo, comencé a cortarme. Me hacía sentir bien. Me sentía vacío y aquello me decía que yo, en aquel momento, seguía entre los vivos. 

Comía compulsivamente. Engordé, por supuesto, aunque eso a mí no me importaba demasiado. Encontré un mundo para mí: La escritura. Todo lo que no era capaz de decir a la gente, lo que guardaba en mi interior, el miedo, la ansiedad, la tristeza, podía reflejarlo entre letras, aunque nadie más lo leyera. Forjé mi doble personalidad. Delante de los demás y detrás. Siempre era el que hacía reír, el que hablaba, el que no tenía problemas... ¿Y luego? Brazos llenos de cortes. Tenía ideas de muerte diariamente (eso no ha cambiado) y me sentía más muerto que vivo, luego vino el interés por los cadáveres. Sonreía por sonreír. Hacía las cosas por hacerlas. Estaba sepultado, pero a mí todo aquello me parecía normal. Normal. Por decirlo de alguna forma.

Llegué a los 16. Estaba mal, como era de esperar. Empezaba a ser consciente de mi depresión. De que era muy muy muy distinto a todos los que me rodeaban en clase. Que mis pensamientos no eran la base de esta sociedad, ni tan siquiera de mi edad. Pero yo simplemente seguía mi camino. Escribiendo, pintando, estudiando como cualquier otro. Hasta que un día, unas vacaciones con mis abuelos que duraron dos semanas, comencé a vomitar. ¿Por qué? No lo sé. Yo desconocía qué era la bulimia. Pero lo hice y me sentí bien. Otro día, lo mismo. Y otro, y otro. Cuando acabaron las vacaciones yo  había perdido peso y era notable, pero fuera de preocupaciones, mis padres, mis tíos, mis abuelos, todos se empeñaron a decirme en lo bien que estaba. Y yo que no me quería absolutamente nada decidí escucharles. No solo eso si no que el hecho de echar las tripas por la boca me hacía sentir tan bien como cortarme. ¿Por qué algo así tenía que ser algo malo?

Mi TCA -trastorno de conducta alimentaria- no solo viene desde ese momento, si no desde que comencé a tragar comida por ansiedad. Porque sí, a veces, la gente gorda también tiene problemas. No quiere decir que se queden sentados comiendo porque sí. Pero eso la sociedad no lo entiende. Solo lo hacen cuando eres un esqueleto humano y desnutrido. Es irónico.

Desde ese momento todo fue un declive prolongado. Mi mente era algo pensante. Necesitaba darle vueltas a las cosas. Conocer humanos y comprarse. Fue desarrollándose y volviéndose inteligente. Comencé a manipular a las personas, ¿por qué no?. Si podían ofrecerme algo que quería yo lo conseguía, siendo cauteloso, cariñoso, simpático, culto... No importaba de qué forma. Lo quería. A veces quería personas para mí y también lo lograba, hasta que me cansaba de ellas. Yo seguía vomitando, nada más me importaba. 

Mi oscuridad. Mi mundo. Mi dimensión.

Eso era todo. Los años han ido pasando hasta tener a este espécimen aquí escribiendo. ¿Me arrepiento? No. Para nada. Todos usamos y somos usados. No siento empatía por la gente, pero sin embargo, si veo alguien mal y puedo ayudarle lo hago; por mí, no por ellos. Me he vuelto una especie de depredador. Sé demasiado bien cómo son las personas en general o, de alguna forma, he comprendido la esencia del ser humano; la cadena que hace que todos, en el fondo, tengamos un comportamiento muy parecido. Y esto no lo digo yo si no que lo dicen los demás. Gestos. Actitudes. Todo ello nos define y todo ello hace que mostremos el lado más débil de nosotros mismos y que, a su vez, seamos las víctimas de otros depredadores. ¿O me equivoco?

Y yo no soy la excepción. Solo que es difícil diferenciar mi "Yo del mundo exterior" a mi "Yo real"; pero si en algún momento quiero que una persona sepa quien soy, me expongo. Y no tengo miedo porque previamente he analizado, conocido y puesto a prueba a esa persona.

Somos más fuertes de lo que creemos, al final.


Y todo esto es lo que me hace ser lo que soy.
¿Único?
No.

¿Diferente?
Lo justo.

¿Retorcido?
Lo dudo.

Pero no me oculto en buenas palabras y en actos banales.

Humano, demasiado humano.

Yo, aquí presente, soy uno más, entre la multitud, 
que no tiene miedo de -a veces- decir quién es, qué hace o cómo se comporta,
pero que sabe que no todos son capaces de entenderlo,
ni de aceptarlo.




13 comentarios:

  1. Acabo de comentarte la entrada anterior, pero fui a la primera página y esta me dejó enganchada... Dos comentarios en un día jeje.

    Depredadores... Abusos, violencia, negligencia... No sé exactamente qué sufriste, pero yo lo anterior, y de hecho tengo síntomas de estrés postraumático, entre otras cosas (uno termina con varios diagnósticos en su haber, viste?). Una porquería. Claro que somos iguales, los humanos, "tenemos" las mismas emociones aunque no las mismas experiencias y eso claro que nos hace únicos a cada uno. El problema es dónde van las emociones, qué pensamientos provocan, qué nivel vacío y malestar (y otros) alcanza uno.

    Te sorprendería saber cuánta gente conocí en los grupos de tratamiento con la misma historia, por decirlo de algún modo. ¿Cómo no vamos a tener esa relación ambigua con la especie?

    Bueno, ahora sí me retiro.
    Un abrazo.

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    1. Nunca han abusado de mí, ni violencia, ni nada similar que tenga que ver con ese tipo de temas. Pero sí, cada uno tiene lo suyo y, en el fondo, somos lo mismo. Solo hay que verlo durante años para sacar un patrón que seguir y para poder indentificar a los demás. Es de lo más curioso.

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  2. Que pena un niño incomprendido que vive en un mundo que no esta hecho para el
    PD: Envidia de tu enfermedad y soledad ...

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  3. tendemos a buscar la autodestrucción: comiendo en exceso, cortes, vómitos, abuso emocional contra nosotros mismos, engordando, adelgazando.
    Y aún la gente dice que todos los gordos son pura vida, simpáticos, que su buena autoestima les permite comer por placer, sin preocuparse del qué diran o de la figura.
    Y el que se mata de hambre lo hace para llamar la atención

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    1. Es lo que pasa cuando la gente no llama enfermedad a lo que es.

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  4. ¿Las personas encargadas de ti nunca notaron ningún corte? Supongo que es algo afortunado para seguir en el espiral de autodestrucción pero con lo poco que puedo sacar de tu personalidad al leerte es casi evidente que podrías encontrar alguna excusa creíble o evitarías el mostrarlos, aún así después de tantos años me sorprende que lo ocultes tan bien.

    Es algo conmovedor (?) el que hayas logrado encontrar a una(s) persona en la que pudieras confiar al contarle temas tan importantes para ti, debe de haber habido una confianza estupenda.

    Suerte.

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    1. Sí. Cuando tenía 14 años mi madre me vio cortes por primera vez. Después del drama me curó. A los 15 volvió a ver, pero ya no pasó casi nada. A los 20 aproximadamente vio cicatrices, pero entonces ya no dijo nada. De todas formas yo intento ser buen hijo y adaptarme para no causar problemas, así que supongo que eso hace que el poder sonreír 24h despeje dudas o sospechas. Lo demás deben haberlo considerado como etapas. O algo así.

      Nunca he confiado en nadie. Ni lo haré. Antes de contar algo de mí o de mi vida, me aseguro muy bien de a quién lo hago.

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  5. Hola! Antes que nada gracias por responder siempre tan bien a mis preguntas :)
    Lamento lo que te paso, debió de ser bastante fuerte para que llegaras a sentirte así, pero a pesar de todo hoy (por lo que puedo leer) sos un chico que siguió con su vida y pudo salir adelante de alguna forma, aunque quizá no sea todo "rosa".
    Tenes razón en en tema de la gente gorda, la sociedad pasa por alto que la obesidad también es un problema alimenticio. Cuando empece a vomitar fue todo producto de comer porque si, comer porque me sentía triste, sola o porque simplemente la comida estaba ahí ¿que le ven de normal al comer porque si?
    Yo no creo que fueras malo, o egoísta por tu manera de tratar con los demás, todos mentimos, todos manipulamos, todos pensamos cosas oscuras, algunas personas solo aveces, otras más a menudo, y muchas veces es la misma manipulación la que ha ayudado a otras personas (o por lo menos a mi me funciono jaja)
    Bueno, es lindo que puedas encontrar en algunas personas la confianza para abrirte realmente y mostrar mas o menos todo lo que sos, aunque creo que la mejor parte uno siempre la deja para si mismo.
    Un abrazo!

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    1. Me alegra mucho que aceptes lo 'malo' de mí. Quizá tengamos boda pronto ;) xDD

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  6. Ya un tiempo sin comentar, pero es que siempre logras dejarme sin palabras, y ni idea por que. Quizá me retuerce un poco la idea de que cualquier opinión ante ti, ante lo escrito será insignificante o mediocre, o simplemente una más entre muchas.
    Me duele el corazón el tratar de imaginar el "Que" podría haberte pasado para sentirte así, para ser así, siendo solo un niño.Siento empatía en la frase "¿Por qué algo así tendría que ser algo malo?", se me cruzó la sensación, más que las palabras, alguna vez en la vida.
    Y como siempre siento un gran placer al leerte, y espero no pecar de fanática indeseada. "Humano, demasiado humano".

    Un beso, un abrazo, y gracias por escribirme, príncipe, Adiós. <3 :3

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    1. Aprecio cada opinión y comentario. Es normal que todos tenemos una vida y no tenemos casi tiempo para lo demás, por ello te agradezco que dediques tu tiempo en leer ♥

      Los fans están bien, pero considero que tú vas un poco más allá (en el buen sentido).

      Otro abrazo y a ver si me paso mañana por tu blog ;)

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  7. Holas :))) primero jejej es la primera ves que leo lo que escribes y me perece muy interesante pero no por tu enfermedad ( siento llamarlo así ) ni mucho menos si no por tu forma de expresarte que es bajo mi punto de vista tan personal y a la vez tan distante provocándome un sentimiento de tristeza no de pena si no de porque te pasa eso ?? Osea a mi me encanta sonreír ( de verdad) y ver lo maravillosa que puede ser la vida y aunque lo pasemos mal siempre hay una mañana y simpre hay gente increible que conocer !! :)... Y yo creo q no todo es autodestrucción xk sigues vivo sigues luchando y sigues sonriendo a la gente que te importa aunque creo q no te sale de corazon ( lo de sonreir ) lo sigues haciendo y eso significa q te importa la gente q te quiere y que no estas solo ademas no dijo Aristóteles que el hombrepor naturaleza es un ser social ( lo he estudiado en filosofía ) jejeej y nada un saludo espero q sigas adelante fight !!! :)))

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    1. Gracias por tu tiempo, Natalia. Te respondería si supiera qué poner, pero la verdad es que no sé. Soy un ser social porque mi base es la misma que la de otro humano; es decir, me gusta pasar tiempo con otras personas, pero no compartir la vida con ellas. Mi mundo es mío y muy pocos son bienvenidos. Espero explicarme. De todas formas yo me alegro que tú, a tu forma, seas feliz, sonriendo y con tu gente. Eso es lo que debería ser y así deberíamos sentirnos todos.

      Un abrazo.

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